Jenaro Villamil

Jenaro Villamil

Como dos gotas de agua, las jornadas de protesta en la Ciudad de México y en Guadalajara el pasado 1 de diciembre tienen una similitud que hace pensar en una provocación armada, quizá desde los sótanos del poder político o de los cuerpos policiacos y parapoliciacos.

De acuerdo a los testimonios de varios de los participantes, en Guadalajara, después de pasar por la sede estatal del PRI se sumaron grupos de personas encapuchadas o con el rostro cubierto, dispuestas a armar destrozos en las instalaciones del tricolor y de Televisa-Jalisco. En la Ciudad de México, a la altura de Tepito y otros barrios del Centro Histórico comenzaron a salir jóvenes con palos, piedras y protagonizaron los destrozos que han dado la vuelta al mundo a través de las imágenes televisadas y decenas de fotografías.

Ninguna de las personas que protestaban sin violencia habían visto antes a los porros…

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